miércoles, 30 de marzo de 2011

LA DANZA CONGELADA EN EL TEATRO NÔ

Este estilo místico aunque se llama: Nô que habla al entendimiento ,también podría llamarse : Nô sin entendimiento, es decir , Nô en el  que la conciencia se ha disuelto en la quietud. Seami muestra la transición de los estados de ánimo del espectador,verdadera escala del éxtasis, de este modo" El libro de la crítica dice: olvida el espectáculo y mira al  Nô; olvida el Nô y mira al actor;  olvida el actor y mira  la idea ; olvida la idea y entenderás al Nô". El arte es una forma superior del conocimiento. Y este conocer, con todas nuestras potencias y sentidos, sí, pero también sin ellos, suspendidos en un arrobo inmóvil y vertiginoso,culmina en un instante de comunión: ya no hay nada que contemplar porque nosotros mismos nos hemos fundido con aquello que contemplamos. Sólo que la contemplación que nos propone Seami posee -y esta es una diferencia fundamemetal - un carácter distinto al del éxtasis occidental: el arte no convoca una presencia sino una ausencia. La cima del instante es un estado paradójico del ser: es un no ser en el que, de alguna manera, se da el pleno ser. Plenitud del vacío.
(Octavio Paz "Las peras del olmo" )


lunes, 28 de marzo de 2011

EL PRECIOSO CUERPO HUMANO

"En tu investigación del mundo, nunca permitas que tu mente huya del cuerpo. Examina su naturaleza, observa los elementos que la componen. Cuando su verdadera naturaleza se ve de forma completa y lúcida desde el corazón, las maravillas del mundo se vuelven claras." (Ajahn Mun).


Tanto la psicología budista como la occidental abogan por la necesidad de  incluir el cuerpo en una visión sabia de la psicología. Freud y sus seguidores, como Jung y Reich, se empeñaron en la ardua empresa de ayudarnos a habitar de nuevo nuestro cuerpo como el conductor de la energía de la vida. Gracias a su trabajo hemos descubierto  el valor de nuestros instintos, la elocuencia de la sexualidad, la necesidad de respetar las motivaciones y los impulsos básicos de la vida física. La recuperación de la vida en el cuerpo forma parte de una larga y continuada lucha. La represiva sociedad victoriana que encontró Freud tan enfermizamente asentada se había forjado  a partir de siglos de negación del cuerpo.
La herencia del neoplatonismo  y el cristianismo de la Edad Media  habían devaluado el cuerpo y los instintos a favor del espíritu y la razón. Durante siglos algunos de los padres de la cristiandad temerosos y ascéticos promulgaron la mortificación de la carne como el camino esencial para evitar el pecado.
Y actualmente, de otro modo podemos ver como la sociedad tecnológica ignora la sabiduría del cuerpo.En la vida moderna el cuerpo se ha convertido en una máquina para vivir, en el objeto de una atención sanitaria basada en premisas económicas, del dopaje  con esteroides y la cirugía estética.
En la filosofía budista,  el cuerpo humano se considera enormemente valioso, porque proporciona las condiciones necesarias para alcanzar la libertad y la verdadera felicidad. Empezamos con un entrenamiento sistemático de la atención plena al cuerpo. Sentados y caminando, comiendo y moviéndonos,cultivamos la atención plena. Descubrimos que nuestro cuerpo responde cuando nuestra mente está clara o confusa, cuando nuestro corazón está abierto o cerrado. Aprendemos a abrazar con respeto el misterio de la vida física. La atención al cuerpo nos permite vivir plenamente. Nos aporta curación, sabiduría y libertad.

(Extraído de "La sabiduría del corazón" de Jack Kornfield )

lunes, 21 de marzo de 2011

TEATRO NÔ

El teatro Nô está profundamente influido por la estética zen. La unión de dos formas artísticas Dengaku y Sarugaku producen finalmente el Nô.
Dos hombres de genio Kanami y Seami, su hijo hacen del Nô el complejo mecanismo poético que admiramos.
Las reflexiones críticas de Seami están impregnadas del espíritu zen. En un pasaje nos habla de que hay tres clases de actuación: una es para los ojos, otra para los oídos y la última para el espíritu. En la primera sobresalen la danza, los trajes y los gestos de los actores; en la segunda, la música, la dicción y el ritmo de la acción; en la tercera se apela al espíritu: un maestro del arte no moverá el corazón de su auditorio sino cuando haya eliminado todo:danza, canto, gesticulaciones y las palabras mismas. Entonces la emoción brota de la quietud