Si bien terminamos así la jornada, comenzaba con nieblas vespertinas humeando blancas entre los castaños y los pinos. Zazen nos traía aromas de San Juan de la Cruz : "Adonde te escondiste amado y me dejaste con gemido, como el ciervo huiste dejándome herido, salí tras tí corriendo y eras ido...."
Pero y hoy, qué nos queda?. ("al ser todos los elementos impermanentes, no queda ninguna huella en la memoria")
Sería el mandala de la cerveza con orella y lacón ?
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Vaya...y nosotros buscando una comunidad budista donde entendieran y compartieran las motivaciones que nos han llevado a ser veganos... qué pena
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