"En tu investigación del mundo, nunca permitas que tu mente huya del cuerpo. Examina su naturaleza, observa los elementos que la componen. Cuando su verdadera naturaleza se ve de forma completa y lúcida desde el corazón, las maravillas del mundo se vuelven claras." (Ajahn Mun).
Tanto la psicología budista como la occidental abogan por la necesidad de incluir el cuerpo en una visión sabia de la psicología. Freud y sus seguidores, como Jung y Reich, se empeñaron en la ardua empresa de ayudarnos a habitar de nuevo nuestro cuerpo como el conductor de la energía de la vida. Gracias a su trabajo hemos descubierto el valor de nuestros instintos, la elocuencia de la sexualidad, la necesidad de respetar las motivaciones y los impulsos básicos de la vida física. La recuperación de la vida en el cuerpo forma parte de una larga y continuada lucha. La represiva sociedad victoriana que encontró Freud tan enfermizamente asentada se había forjado a partir de siglos de negación del cuerpo.
La herencia del neoplatonismo y el cristianismo de la Edad Media habían devaluado el cuerpo y los instintos a favor del espíritu y la razón. Durante siglos algunos de los padres de la cristiandad temerosos y ascéticos promulgaron la mortificación de la carne como el camino esencial para evitar el pecado.
Y actualmente, de otro modo podemos ver como la sociedad tecnológica ignora la sabiduría del cuerpo.En la vida moderna el cuerpo se ha convertido en una máquina para vivir, en el objeto de una atención sanitaria basada en premisas económicas, del dopaje con esteroides y la cirugía estética.
En la filosofía budista, el cuerpo humano se considera enormemente valioso, porque proporciona las condiciones necesarias para alcanzar la libertad y la verdadera felicidad. Empezamos con un entrenamiento sistemático de la atención plena al cuerpo. Sentados y caminando, comiendo y moviéndonos,cultivamos la atención plena. Descubrimos que nuestro cuerpo responde cuando nuestra mente está clara o confusa, cuando nuestro corazón está abierto o cerrado. Aprendemos a abrazar con respeto el misterio de la vida física. La atención al cuerpo nos permite vivir plenamente. Nos aporta curación, sabiduría y libertad.
(Extraído de "La sabiduría del corazón" de Jack Kornfield )